sábado, 18 de febrero de 2017

Simbología judía en el Camino Neocatecumenal



Ya que los catecúmenos son tan aficionados a los simbolismos judaicos, he pensado que será de utilidad explicarles el origen y significado de algunos de los más usados en el Camino, por más que su empleo en un movimiento dizque católico no tenga justificación posible.
La menorá y la januquiá
Representación de ornamentos sacerdotales con puntillitas y floripondios y de la menorá (7 brazos, alineados y a la misma altura)
El relato del origen de la menorá y de la januquiá lo he tomado de aquí: La menorá con 7 brazos era de oro y era uno de los objetos que los judíos llevaban consigo en la época nómada del desierto de un lugar a otro hasta que se construyó el Gran Templo en Jerusalén y pasó a ser uno de los adornos principales. Los únicos que podían encenderla eran los Cohen y estos lo hacían dos veces al día, mañana y noche. La menorá está descrita en el libro Éxodo (Ex 25, 31-37).
La menorá es el símbolo judío más antiguo de todos, su imagen paso de generación en generación por medio de monedas, mosaicos, lapidas o sellos, tanto en Israel como fuera de él. La menorá era una especie de antorcha olímpica que estaba encendida 24/7, todos los meses del año. La Mikrah nos cuenta que en el Templo de Salomón había 11, se supone que todas ellas fueron destruidas junto con él. 
Desde la época del Segundo Templo en adelante, cada vez que conquistaban a los judíos, en vez de destruir las menorá, se las apropiaban y así simbolizaban que los judíos ya no eran un pueblo independiente.

Menorá para turistas
Cuando Israel se independiza en 1948 hace uso de este símbolo que junto con dos ramas de olivo y el nombre Israel escrito en hebreo conforma el escudo del nuevo país. Las ramas del árbol representan a dos líderes históricos: El gran Cohen de la familia de Aarón y el Rey de la familia de David; mucha gente cree que simbolizan la paz, ¡qué ingenuos!
¿Por qué la januquiá es tan parecida a la menorá? La respuesta es la siguiente: El judaísmo prohíbe copiar objetos sagrados, en especial adornos o símbolos que eran parte del Gran Templo, de manera que si alguna familia quería iluminar su casa con un adorno parecido al de la menorá del Templo no podía copiar su imagen, debía hacer algo parecido, nunca igual.
Entre los judíos piadosos se debía estilar que la iluminación de sus hogares recordase la luz que brillaba en el tabernáculo. Pero no podían tener una reproducción de la menorá, tenía que ser algo diferente.
Luego se mezcló por medio la política y la conmemoración de la victoria de los Macabeos sobre los dominadores helenos, con la recuperación del templo, con milagro incluido. Pues cuenta la leyenda que cuando fueron a encender la menorá del reinaugurado templo no quedaba en el mismo más que una botellita de aceite, suficiente para prender la menorá, pero no para que durase hasta que consiguiesen una nueva remesa de aceite purificado y sin contaminar por el contacto con paganos.
La januquiá la puede encender cualquiera
Y el milagro fue que el aceite de la botellita duró nada menos que ocho días enteros, hasta que llegó la nueva remesa. En memoria de este acontecimiento, es decir para conmemorar la lucha de los judíos contra sus enemigos, alguien tomó el diseño de la menorá y le agregó un brazo más, de forma que la januquiá es un candelabro de ocho brazos, en el que deben estar las 8 velas al mismo nivel y el shamash (la vela con la que se encienden las otras) a otro nivel. Pero hay más diferencias entre la menorá y la januquiá:
-Mientras que la menorá era encendida solo por el Cohen, la januquiá la prende cualquier judío o judía
- Mientas que la menorá luce día y noche, la januquiá se enciende solo por las noches.
- Mientras que la luz de la menorá queda encendida eternamente, la de la januquiá se deja apagar luego de 30 minutos y sólo hay una noche en la que lucen las ocho (nunca nueve) luces de la januquiá, porque durante los ocho días de la fiesta de Janucah o fiesta de las luces se enciende cada noche una vela nueva de la januquiá: la primera noche se enciende la vela que está en el extremo derecho de la januquiá. La segunda noche, se enciende primero la segunda vela de la derecha y luego la vela que está a su derecha (en el extremo derecho), y así sucesivamente. Es decir que cada noche se agrega una vela y la vela que se agrega es la que primero se enciende, y luego se encienden las velas que falten para completar el número de días de la fiesta, de izquierda a derecha.

Por cierto, en la tradición hebrea, ambos candelabros se alimentan con aceite, no con cera.
Januquiá: el noveno brazo va separado de los otros
En conclusión, lo que con tanta fruición y afición se usa en el Camino no es una menorá, símbolo religioso judío, porque la menorá es un candelabro de oro de 7 brazos y porque el judaísmo prohíbe su uso para cualquier otra cosa que no sea la iluminación del templo; y una simple sala, por mucha neo-estética churretosa que tenga, nunca será un templo. Tampoco es una januquiá, que es un candelabro de ocho brazos símbolo de la insalvable diferencia entre el pueblo judío y todos los demás pueblos de la tierra. Entonces, ¿qué es? Obviamente, lo que se usa inapropiadamente y fuera de lugar en el CNC es una “kikiada”, sin más.
Y por no alargar más esta entrada, se deja para otra la explicación de la mezuzá y algún otro elemento judío de alta popularidad entre los catecúmenos.

jueves, 16 de febrero de 2017

Quien habla mentira no es de Dios



En Zenit, que es agencia de noticias amiga del Camino y por lo mismo he de suponer sobradamente informados sobre el particular, he encontrado un artículo sobre la mentira en el que se plantean los siguientes siete puntos:
1. El mentiroso dice lo que es falso, para que le tengan lástima o para que le ayuden.
Que venga Carmen, para que parezca normal lo de éste
O para conseguir lo que con la verdad por delante sabe que no conseguiría, como por ejemplo, pasar por santo:
«Calma, Carmen, paciencia que estoy contento de servir para tu santificación, porque no solamente me tendrían que canonizar a mí sino también a ti; sin duda tú eres mucho mejor que yo, mucho más santa. En ti la virtud está en grado heroico y solamente cuando la virtud es en grado heroico es cuando se canoniza. Dice Carmen, fíjate Kiko, yo digo cosas raras y en el Vaticano me tienen por loca para que digan ¡qué santo Kiko que soporta a ésa! Eso es heroico ¿qué os parece? Ella pasa por loca y yo por santo, y lo hace a propósito. Esto son palabras mayores. Esto que estoy diciendo es histórico, me lo dijo en una ocasión.» (del mamotreto de inicio de curso 2011-2012).

2. El mentiroso exagera para hacer creer a otros más de lo que es, o minimiza para hacer ver lo malo como no tan malo.
«Hemos sido rechazados, insultados y expulsados por todos los curas en el norte de Europa» (del mamotreto de inicio de curso 2011-2012).
A  lo mejor alguien se cree que hicieron un censo de curas en el norte de Europa y fueron uno por uno para darles ocasión de rechazo, insultos y expulsiones, pero lo cierto es que sencillamente se trata de una mentira.

3. El mentiroso quiere deshacerse de la consecuencia de sus acciones pecaminosas, y no pagar el precio.
Les voy a decir que lo que destruye es internet, no la comunidad
Por eso es vital que el conocimiento de lo que se hace y lo que se dice tras las puertas cerradas no salga a exterior. Y si hay que inventarse hecatombes zombis post-apocalípticas para “justificar” el miedo a las nuevas tecnologías, se inventan. Para ejemplo, un recorte de una convivencia de inicio de curso en el que un ser hiper-sensible acusa a internet de ser el causante de los divorcios y las fornicaciones:
«Los cristianos leen la Escritura todos los días. Y si no leéis la Escritura, estáis desobedeciendo. Y si cogéis esos horrores de la tableta, el ordenador… ¡Daos cuenta de cuantas parejas destruye! Mientras el marido trabaja, la mujer está hablando con un señor y un día le dice a su marido: "Me voy" y lo deja allí.
¿Cómo podemos defendernos, cómo podemos proteger a nuestros hijos de todas estas maniobras del demonio que están destruyendo la sociedad? Los jóvenes del Camino charlando entre sí, hacen un grupito, después se juntan y cuando se dan cuenta terminan fornicando. ¡También los del Camino! Porque empezaron por charlar. Esto está prohibido, lo hemos dijo claramente como youtube y todas estas cosas, prohibido por completo: quitad todos estos horrores de ordenadores y mandadlos al infierno si es que queréis ser salvos del mundo, del diablo, porque son las ventanas a través de las que entra el mundo dentro de ti y te oscurece el alma y te genera un vicio» (del mamotreto de inicio 2015-2016)
El dinero no es importante, pero la tumba que sea de lujo
4. El mentiroso cree ser más listo que otros, y abusa de los crédulos; pero no es sino la falta de integridad lo que lo coloca temporalmente sobre otros, hasta que su mentira es descubierta y su reputación se viene abajo.
«Era fantástica y ahora echo de menos a alguien que me insulte un poco. Puedo pagar para que me insulten un poco. (…) Que Dios me de salud y fuerza profética y paciencia porque la verdad es que soy muy sensible y cuando me insultan, me atacan... no puedo dormir» (del kikotreto de inicio 2016-2017).
La segunda afirmación contradice a la primera, para que quede claro que la verdad y él no tienen un trato muy cercano, precisamente.

5. El mentiroso no calcula bien y piensa que no será descubierto, pero tarde o temprano la verdad siempre sale a la luz.
Se van a enterar las parroquias por no querer el CNC
«Muchos pensaban que, terminado el camino, la comunidad se integraría en la parroquia. Decían: ¿cuándo se deshace la comunidad y se integra en la parroquia? Nosotros empezamos diciendo que es necesario llegar a esta altura de fe, convertir a este hombre y ahora que hemos llegado, ¿disolvemos la comunidad? ¿Destruimos misión? ¿Qué dices? Nosotros somos otra cosa, nos establecemos en la parroquia, si quiere, pero no podemos destruir la misión..., podemos vivir como una iglesia clandestina, las comunidades son indestructibles si se mantienen fieles a sus catequistas. Fijaos en Japón, han sido echados de todas las parroquias, pero ¡están contentos de continuar la misión! Lo importante no es la parroquia, las parroquias no se salvan, son un medio pastoral: ¡se salva el hombre! El hombre se salva y si es necesario organizar otra estructura para salvarlo, ¡lo haremos! Lo importante es ayudar al hombre para que pueda encontrar a Cristo y tener dentro vida eterna, vida inmortal. Hay párrocos y otras personas a quienes parece importar sólo la parroquia, Pero, ¿qué es la parroquia? Es sólo un instrumento. Podéis imaginar la cantidad de sufrimiento, persecuciones, incomprensiones que hemos tenido» (del mamotreto de inicio 2016-2017)

6. El mentiroso dice falsedad para manipular a otros y sacar algún provecho, aunque éste no sea lícito.
«He descubierto que el lugar físico donde Jesucristo se hace adulto es la familia de Nazareth. ¿Qué significa ser como la familia de Nazareth? Pues que tú no puedes crecer si no obedeces a José y a María. Un hijo para crecer tiene que obedecer. Si el padre le dice: "hijo mío haz esto", el niño va y lo hace. "Vete a la escuela", y el niño va. "Lávate", y se lava.
En las parroquias, ¿dónde está la obediencia? Enseñarles a rezar, enseñarles el compromiso cristiano en la vida. ¿Dónde?, ¿cómo? Porque solamente Cristo como hombre adulto subirá al Calvario; no como niño sino como hombre.» (del anuncio de Pascua 2014)
Obedéceme o nunca serás adulto
Tal vez sea desconocimiento y que quien dice tales falacias no sabe que para madurar el hijo tiene que romper el cordón umbilical con sus padres y afrontar su propio destino. Y no es bueno que un ignorante se dedique a pontificar sobre lo que no sabe, sobre todo si lo que pretende es que todos se le sometan… para asegurarles la adultez.

7. El mentiroso va envolviéndose en una red de la que es muy difícil salir si no se detiene a tiempo. Nadie podrá poner su confianza en él, pues no será digno de ella.

Y concluye Zenit con unas máximas sobre el mentiroso, de las que he seleccionado una:

Aquellos que hablan mentira no tienen el respaldo de Dios, sino que abren la puerta al enemigo, quien siempre está listo para entrar, robar, destruir y matar.

martes, 14 de febrero de 2017

Paso del shemá (VIII)



1ª Lectura: Mt 2,5, 1-13
Comentario de Kiko
«Primero os diré dos cosas de esta parábola que es maravillosa. Aquí se habla de unas vírgenes que están esperando al esposo y debido a que el esposo tarda, se duermen. Bien, este es el contexto… Estamos en un camino, os he dicho que está para venir un esposo, hay un tiempo de espera (porque tarda mucho) y os quedáis dormidos. Por eso el esposo envía mensajeros delante de él para que le anuncien: ¡Despertad, que viene el esposo! Esta convivencia es esto: ¡Despertaos!
Se quedó dormido
Al despertarse han descubierto que esperando al esposo, mientras dormían, las lámparas se han apagado, las antorchas, porque dice que no son lámparas, sino antorchas maravillosas con las que salieron a recibir al esposo y hacían giros bailando y tenían trapos empapados en aceite y algunos llevaban un recipiente con aceite, y como el esposo tardaba el aceite se consumió. Y dice que algunas de las vírgenes tenían una reserva de aceite y otras no. Resulta que ahora que dicen que llega el esposo, hay que poner aceite para encender de nuevo las antorchas, pero algunas vírgenes no pueden encender nada, porque no tienen aceite.
Bien, ¿qué quiere decir esto? Que esta convivencia, hermanos, puede ser un signo, porque algunos hermanos, por medio de la catequesis, reencenderán el fuego, la antorcha, la lámpara del amor a Dios, que está en nosotros. Por medio de mi palabra, de la palabra de la convivencia, de lo que sea, de la palabra de Dios, de la oración, en vosotros está para encenderse de nuevo la lámpara para esperar a Cristo que viene, porque quien no tiene amor, no puede entrar a la boda con Jesús.»
Que nadie se llama engaño: a las kikovivencias se va a escuchar la palabra de Donki (© Lázaro).
«También sucederá que algunos de vosotros habéis venido a la convivencia con la lámpara muy seca: amor, nada; egoísmo y rabia por muchas cosas, sí. Y tal vez será posible reavivar esta llama. No hay aceite. ¿Cómo que no hay aceite? No hay Espíritu. Quiero deciros que algunos con triunfalismo no han entendido que esto es un camino muy serio. Estos, sí, mucho entusiasmo, mucho problema, mucho “hermano, hermano”, en todo momento, pero… No. Esto no lo entienden. Este camino es largo, esto es serio, nos estamos jugando la vida aquí.»
En efecto, quien se deje seducir por los cantos de sirena, se juega la Vida.

«Es inútil que digáis “danos de tu aceite”, ve a comprarlo a la Iglesia que lo tiene, ve a escuchar las catequesis, ve a pedir aceite. Pero tal vez, mientras vas a comprarlo, viene el esposo y te quedas fuera.
Se va a dormir
Esta es una palabra muy importante para nosotros. Tomad aceite en esta convivencia, hermanos. Llena tu recipiente, que te debe durar bastante tiempo, por un año, tal vez menos, tal vez más. Tal vez se te acabe pronto. No se trata de un triunfalismo, ni de un “cursillismo”, ¡hermano, adelante!, toma aceite, pórtate bien, porque puede tardar el esposo o puede ser que se te acabe y cuando se te haya acabado el aceite se te diga “¡no te conozco!”.
¡Hermanos, que cosa tan tremenda que te digan “no te conozco”! Estoy viendo a un hermano de comunidad, tal vez, que no hay quien lo conozca. El otro día visitamos una comunidad, entramos allí y digo a Carmen “oye, yo a estos no les conozco, a dónde hemos venido”. Un espíritu triunfalista… una cosa… ¿de dónde viene todo esto? Nosotros reconocemos por lo general, el espíritu de la comunidad.
Esta parábola es maravillosa. “No os conozco”. No sé quienes sois. Porque el Espíritu de Jesús no es un espíritu de desprecio, de orgullo, de follones, de creerse los únicos. Después de tanto tiempo no os conozco. Habéis perdido el poco aceite que teníais. Lo que tenéis son trapos quemados empapados de aceite viejo, sin transformarse en una luz, en una lámpara que ilumine a los demás, son nada más que una porquería.
Canto: “Deborah”.
2ª Lectura: Mt 25, 14 – 30
Sólo os diré de esta palabra, hermanos, que os deis cuenta de esto: “el dinero de su Señor. Fíjate como en todo el contexto de la Escritura, el dinero del diablo es el dinero físico, la riqueza, que como nos dirá un pasaje de la Escritura “lo que es estimable para los hombres –refiriéndose a la riqueza- es abominable para Dios”.
“El dinero de su Señor”. El dinero que nos da Nuestro Señor, es el Espíritu Santo. “Si fuiste infiel –dice el Señor cuando nos habla de la riqueza, del dinero- con lo que no vale nada (con lo que es nada, con lo que no es nada vuestro), ¿cómo se os dará lo vuestro, el Espíritu Santo?” El Señor está como diciendo: si eres egoísta con el dinero, con lo que no vale, con una cosa tan vil, como es el dinero físico, ¿cómo se te podrá dar el Espíritu Santo? ¡También lo acapararás para ti! Por esto quien tiene poco, poseerá todavía menos. Y ahora veréis esto mismo en el Evangelio según Lucas.
3ª Lectura: Lc 12, 35-59; 139 1-9, 22-30

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