viernes, 2 de diciembre de 2016

Kiko cuenta el cuento del gallo capón


Hago constar que esta entrada es de Malinche, que siempre hay quien me atribuye lo que no me corresponde.



Recuerdo que, de niño, en situaciones parecidas a las de Macondo, había jugado este juego. Gabriel García Márquez, en el capítulo tercero de «Cien años de soledad» lo describe elocuentemente:

“Los que querían dormir, no por cansancio sino por nostalgia de los sueños, recurrieron a toda clase de métodos agotadores. Se reunían a conversar sin tregua, a repetirse durante horas y horas los mismos chistes, a complicar hasta los límites de la exasperación el cuento del gallo capón, que era un juego infinito en que el narrador preguntaba si querían que les contara el cuento del gallo capón, y cuando contestaban que sí, el narrador decía que no les había pedido que dijeran que sí, sino que si querían que les contara el cuento del gallo capón, y cuando contestaban que no, el narrador decía que no les había pedido que dijeran que no, sino que si querían que les contara el cuento del gallo capón, y cuando se quedaban callados el narrador decía que no les había pedido que se quedaran callados, sino que si querían que les contara el cuento del gallo capón, y nadie podía irse, porque el narrador decía que no les había pedido que se fueran, sino que si querían que les contara el cuento del gallo capón, y así sucesivamente, en un círculo vicioso que se prolongaba por noches enteras”.

La parrquia no importa, pero al pensar en parroquias que no quiere comunidades le dan ganas de ciscar

El italiano no me resulta tan fácil como el portugués. Mi realidad me ha forzado a añadir otra lengua a mi vocabulario, pero no es de las romances. Sin embargo, al leer lo que kiko dice en la última convivencia, en italiano (no me consta que ese fuera el lenguaje utilizado por él, pero es el del mamotreto que se dispone) hay muchos puntos que resultan alarmantes y verdaderamente preocupantes. Me limitaré a dos párrafos concretamente. Están al final de la página 63 e inicio de la página 64 (73 y 74 en el documento digital). Esta es una posible traducción:

Kiko, en el 2016, dice:
   “Muchos pensaron que, terminado el camino Neocatecumenal, la comunidad se disolvería en la parroquia. Dicen: ¿cuándo se disuelve la comunidad y se integra en la parroquia? Empezamos diciendo que es necesario llegar a la madurez de la fe, convertir este hombre y ahora que llegamos, ¿disolver la comunidad? ¿Destruimos la misión? ¡¿Qué dices?! Somos otra cosa; nos pueden correr de la parroquia, si quieren, pero no justo ahora destruir la misión..., podemos vivir como una iglesia clandestina, las comunidades son indestructibles si son fieles a los catequistas. Mira en Japón, ¡todos fueron expulsados de las parroquias, pero están contentos de continuar la misión! Lo importante no es parroquia o no parroquia, las parroquias son un medio de cuidado pastoral: ¡se salva al hombre! El hombre es salvado y si es necesario formar otra estructura para salvarlo, ¡lo haremos! Lo importante es ayudar al hombre porque a través de Cristo tiene la vida eterna, vida inmortal. Hay párrocos y otras personas que parecen que sólo les importa la parroquia. ¿Pero qué cosa es la parroquia? Es sólo un instrumento.
   Os podeis imaginar la cantidad de sufrimiento, persecuciones, e incomprensiones que hemos probado.
   ¡Pero no importa, Kiko! ¡Dios te ha escogido y ha elegido a todos vosotros, no os desanimeis! ¡Adelante! No te preocupes: ¡la mayor cosa que te pueden hacer es matarte, porque estarías feliz! Que Dios me dé salud y fuerza profética y paciencia porque la verdad es que soy muy sensible y cuando me insultan, me atacan..., no puedo dormir, ¡soy un pobre! Recen por mí. (Aplausos)

Es tan sensible, que si no se sale con la suya...

Las palabras de Kiko son elocuentes y no necesitan comentario. Es el cuento del gallo capón.

El Papa Francisco, en el 2013, dice:
   28. La parroquia no es una estructura caduca; precisamente porque tiene una gran plasticidad, puede tomar formas muy diversas que requieren la docilidad y la creatividad misionera del Pastor y de la comunidad. Aunque ciertamente no es la única institución evangelizadora, si es capaz de reformarse y adaptarse continuamente, seguirá siendo «la misma Iglesia que vive entre las casas de sus hijos y de sus hijas». Esto supone que realmente esté en contacto con los hogares y con la vida del pueblo, y no se convierta en una prolija estructura separada de la gente o en un grupo de selectos que se miran a sí mismos. La parroquia es presencia eclesial en el territorio, ámbito de la escucha de la Palabra, del crecimiento de la vida cristiana, del diálogo, del anuncio, de la caridad generosa, de la adoración y la celebración. A través de todas sus actividades, la parroquia alienta y forma a sus miembros para que sean agentes de evangelización. Es comunidad de comunidades, santuario donde los sedientos van a beber para seguir caminando, y centro de constante envío misionero. Pero tenemos que reconocer que el llamado a la revisión y renovación de las parroquias todavía no ha dado suficientes frutos en orden a que estén todavía más cerca de la gente, que sean ámbitos de viva comunión y participación, y se orienten completamente a la misión.
   29. Las demás instituciones eclesiales, comunidades de base y pequeñas comunidades, movimientos y otras formas de asociación, son una riqueza de la Iglesia que el Espíritu suscita para evangelizar todos los ambientes y sectores. Muchas veces aportan un nuevo fervor evangelizador y una capacidad de diálogo con el mundo que renuevan a la Iglesia. Pero es muy sano que no pierdan el contacto con esa realidad tan rica de la parroquia del lugar, y que se integren gustosamente en la pastoral orgánica de la Iglesia particular. Esta integración evitará que se queden sólo con una parte del Evangelio y de la Iglesia, o que se conviertan en nómadas sin raíces.


¿Hay algo más que decir?
 Malinche

jueves, 1 de diciembre de 2016

¿Los neocatecúmenos debaten?


Tengo mi opinión respecto a la pregunta (retórica) que da título a esta entrada, opinión basada en la experiencia, no en suposiciones. Pero planteo la duda a cuenta de lo que se escribió en este mismo blog hace unos días.




No está en mi ánimo abrir una disputa dialéctica, sino expresar mi rotundo desacuerdo con las afirmaciones del viejo profesor cascarrabias y puntilloso. Porque también yo soy puntillosa cuando se trata de aclarar apreciaciones que pueden inducir a error.
 
Si el nivel del blog no es elevado se debe a la actitud mezquina, desconsiderada y zafia que derrochan algunos kikos. Se puede debatir sin problemas con Malinche, Anón, Meripe, Sepul, Rodrigo, Alejada, Aurora, Lázaro, la añorada Lapaz, Clara… los que impiden el debate son otros que curiosamente (o no) comparten el vivir sometidos a dieta macrokikótica

A ver cómo se puede debatir o dialogar con quien inicia cada comentario acusando a sus posibles contertulio de odio atroz, luego se regodea por no ser como esos que odian tan atrozmente y se despide declarando la paz del cementerio, donde el debate no es posible.
  
Luego indica el viejo profesor cascarrabias y puntilloso que bastantes de las cosas que se dicen en este blog son ciertas, pero le parece a él que siendo correctas no se cuentan bien y que tan importante es el continente como el contenido. Vuelvo a estar en desacuerdo. Peor sería que siendo falsas se contasen tan estupendamente que no importase la falsedad por el placer de dejarse engañar agradablemente. Yo no he nacido para manipuladora. Prefiero la verdad envuelta en papel de estraza a la mentira adornada con oropeles y lacitos de colores.
 
Manifestado lo cual, tengo una propuesta para el viejo profesor cascarrabias y puntilloso: se aceptan colaboraciones. 
 
Agradeceré que corrija todas esas cosas ciertas que se publican sobre el CNC para que además de ser correctas queden bien expresadas y expuestas. Pero sobre todo, agradeceré que detalle todas y cada una de las cosas que en su opinión no son ciertas, para que puedan ser corregidas, pues ya he expresado que prefiero una verdad fea a una mentira bonita.

Y cuando quiera, debatimos de lo que guste.

martes, 29 de noviembre de 2016

Primer escrutinio. Apéndice (IV)



«Fíjate, cuando fuimos con los itinerantes al norte de Italia, en un edificio inmenso, maravilloso, nos dijo un salesiano, porque era un castillo de los salesianos, con escudos de armas, de una de las familias más ricas y más importantes de Italia, que el último descendiente se había gastado toda la fortuna en Montecarlo, jugando a la ruleta, y después se había suicidado. El último descendiente de esta gran familia noble, al ver que no tenía dinero, lo había vendido a los salesianos por cuatro liras, y ahora estaba en Milán de vendedor de jabones.
No cremos que la vida es así
Imaginadlo, yo pensaba viendo aquel castillo enorme con tierras inmensa, te asomabas al balcón y veías el pueblo que estaba habituado a ver a los señores, y tantos lacayos, y operarios y sirvientes y doncellas y caballos, todo para que venga uno y plaf, se lo juega todo a la ruleta.
Lo que pasa es que no nos creemos que la vida es así. El Señor nos quiere decir: no viváis preocupados por qué comeréis o por vuestro cuerpo, con que lo vestiréis; mirad las aves del cielo, mirad los lirios del campo, etc.
Buscad el reino de Dios y su justicia, etc. Es indudable que este hombre, este hombre de la carne que se encuentra en este situación (acosado por la muerte) no puede aplicar esta ley, no puede vivir el evangelio –minúscula en el original- como una ley, tratando de no preocuparse por la vida, porque le nace de dentro, porque si no tiene dinero se suicida. Hoy la psicología dice que el dinero es una seguridad psicológica, es un símbolo psicológico para la gente que es avara, no puede dar nada, porque son avaros, su vida es un martirio, en la familia no participan están obsesionados. Si el hijo dice “papá, préstane 50 pavos”, “pídele a tu madre” no le da nada. Hay familias en la que la mujer tiene que contar cada moneda, una esclavitud terrible, terrible».
Teniendo en cuenta que la única familia de la que tiene experiencia es la paterna, ¿a qué familias se referirá?
«Recuerdo un señor de Zamora que decía que no iba a misa porque tenía que trabajar, era carpintero, porque no podía; en su casa había mucho sufrimiento. Desde que el Señor le ha dado este camino, viene a la comuidad sin esfuerzo, es como una enfermedad que el Señor le está curando poco a poco. Claro, está muy claro. Mientras el hombre siente esta impotencia interior tiene necesidad de asegurarse con el dinero. Por esto los psicólogos exigen mucho dinero, no porque sean avariciosos, no, sino porque saben que los neuróticos no se curan si el tratamiento no les cuesta mucho dinero y entonces, haciéndoles trabajar para pagar mucho, les obligan a tomarse en serio su enfermedad, porque el dinero es un catalizados muy serio y muy importante de nuestra realidad».
¿Sabrá por experiencia propia esas tretas de psicólogo que, según él, en lugar de curar al paciente se aprovecha de su debilidad?
Es lo que pasa cuando no pones cuidado en tu trabajo ;)
«Creo que habéis entendido la respuesta, no se trata de hacer aquí una ley, sino de cambiar este señor (diseño del hombre sometido). Este señor es el que debe ser cambiado, si no trabaja según el Evangelio. Por esto nosotros decimos que es inútil decir a este señor “debes comprometerte con el trabajo cristiano”. “Trabajo cristiano”, “compromiso cristiano”.
Imaginaos como suenan para nosotros estas frases. “El compromiso cristiano en el trabajo”, ve a decirle a este señor que “debe comprometerse como cristiano en el trabajo”. Bien, pero yo no saco del monedero 1.000 pesetas. 
A medida que este hombre desciende hacia las aguas del Bautisno, este hombre va muriendo en la cruz de Jesucristo y Dios le va dando un hombre nuevo. ¿A este hombre nuevo le tienes que decir que se comprometa? ¿Se lo dirías a Jesucristo? ¡Este hombre es Jesucristo!
Este hombre que está naciendo en nosotros es Jesucristo.
Por eso, hermanos, me podéis llamar angelista, pero no me engaña nadie. ¿Sabéis por qué no me engaña nadie? Porque he estado tres años viviendo con los miserables y he estado trabajando de albañil con las manos llenas de heridas, tengo testigos que lo han visto, durante 10 horas al día, he comido basura con los gitanos o he ido al mercado, a recoger tomates y manzanas agusanadas. Lo he visto y lo he vivido realmente durante tres años con ellos. A mí no me engañan. No me engaña nadie poque he visto gitanos que pasaban la vida jugando a las cartas y que mandaban a las mujeres por las casas a pedir limosna, los niños con el culo al aire, sucios y llenos de piojos por todos los distritos a pedir limosna, lo he visto.
He visto también que este hombre vino a hablar conmigo, vino a escuchar la palabra en la comunidad y yo nunca, porque yo estaba en una actitud de búsqueda de Jesucristo y me sendía más pobre que ellos, porque el Señor me lo concedió y sólo me ponía a sus piés como un pobrecillo y compartía su realidad, porque quería ser como Foucault viviendo en medio de ellos, y nada más, nunca los reprendí ni les dije nada. He visto como este hombe en la medida en que caminaba a encontrarse con Jesucristo, dejaba de jugar a las cartas y se ponía a trabajar, a la mujer no la mandaba a pedir limosna, comenzaba a mandar a los hijos a la escuela.
Escuchad: ¿Quién le dijo a este señor que debía mandarles a la escuela? ¿Qué no podía dejar a la mujer y a los hijos cubiertos de suciedad? ¿Quién se lo dijo? Porque yo no le dije nada. El Espíritu Santo. En la medida en que el Espíritu Santo entraba en el corazón de este hombre, este hombre al que muchos conocéis, se llama José Agudo, es un responsable de evangelización, un quinqui (un tipo de gitano), y hoy vive en una casa estupenda, es conductor de camión, ¿quién le dijo que debía promocionar socialmente? A mí, cuando viene uno y dice: “¡Eih, Kiko, qué fantástico promocionar a los gitanos! Porque para ti la felicidad consiste en la promoción social, nada más que en eso consiste para ti la felicidad”.
No, para mí no consiste en eso. Esto es como una consecuencia del hecho de que este hombre realmente ahora ama a su mujer, ama a sus hijos en una nueva dimensión. Pero no es esto, no es primero la promoción ni el cambio de estructura».

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