viernes, 19 de enero de 2018

Segundo escrutinio (XXVI)



«¿Qué significa Jesús de Nazaret en la cruz? Significa que todos nosotros tenemos, como dije antes, una ley, un yo, un ser creado y un hombre que es lo que hemos acumulado a través de nuestra experiencia y nuestros estudios. Y este hombre tiene ya una idea de lo que debe ser la familia, de cómo debe ser la casa, limpia y en su lugar, una idea de cómo debe ser la relación con los hijos, de cómo debe ser la política, una idea de todo, absolutamente todo. Tieneuna proyección, una idea: busco constantemente la verdad, que se realice mi verdad, lo que creo que es la verdad, y me paso la vida diciendo: "Ten cuidado, no arrojes las cenizas allí..." a mi marido, "¿Por qué vienes tan tarde? ¡No se puede vivir contigo!" Pero también el marido tiene su idea. En nombre de nuestra ley, nos pasamos la vida juzgando constantemente a los demás porque creemos que lo que se necesita es hacer justicia.»
Está describiendo Kikónides y al lelo que tiene un familiar abogado.
«"¡Debemos hacer justicia!" Debemos vivir en la realidad... ¡claro! Tienes tu idea de la verdad. Todos tienen la suya y cada vez que esta verdad se cae, la verdad que tú proyectas, sufres muchísimo. Cada vez que ves cómo tu esposa trata a los niños y no estás de acuerdo, sufres muchísimo. Sientes que quieres derrotarla porque, ¡la muy testaruda!, no se da cuenta de que no se puede seguir así. Y cada vez que ves a otra persona haciendo algo que no puedes tolerar, no lo soportas.
Esta verdad que posees es el producto atávico de tu familia, de lo que has visto hacer a tu padre y a tu madre, de tus hermanos... de muchas cosas, de lo que quieras..., de lo que has estudiado, lo que has visto, lo que has proyectado.»

No hay desvarío kikótico en el que no se sostenga una cosa y su contraria. En el episodio XXV se afirmaba que nadie era hasta que la sociedad no le confería el ser, y esa concesión no se otorgaba hasta que no estudiaba, trabajaba, cotizaba y no sé cuantos requisitos más. Y ahora resulta que sin hacer nada de eso ya tiene un ser atávico. Lo dicho: una cosa y su contraria. Y las dos falsas.
«Pero en cierto momento Cristo viene a ti en una predicación y la fe viene de este anuncio e imagina que pasas toda la vida juzgando, y como consecuencia de esto sufres muchísimo. Jesús viene a demostrarte que Él es la verdad. Él no viene a juzgar a nadie.»
Por eso los kikotistas se empeñan en ser ellos quienes juzguen a todo quisque.
«Se dejó matar por el pecado del otro. En cambio, nosotros nos pasamos la vida juzgando en nombre de nuestra ley; en definitiva, queremos afirmar nuestra justicia porque no nos sentimos amados. ¿Por qué no me ama si trato de cumplir la ley desde que me levanto hasta que me acuesto? ¿Por qué no me ama si cumplo la ley y en cambio ama a los que no la cumplen?
Lo importante en todo esto es solo una cosa: que Dios ha mostrado en Jesucristo qué es el amor, qué es la verdad. Y la verdad es este Siervo de Yahvé crucificado, que no ha protestado, que como oveja muda ante los esquiladores ha entrado en la muerte, que se ha dejado destruir por el pecado de los demás. Te invito a contemplarlo. En este Cristo, con esta actitud, Dios ha amado a todos los hombres y ha dado su vida. Dios ha muerto en Cristo por ti, por tus pecados; para mostrarte a ti qué es la verdad. Dios, el Padre, ha resucitado a Jesús de Nazaret, lo ha resucitado de entre los muertos y ha mostrado cuál es la única verdad. Esto es el Amor. Porque la Verdad es el Amor, y no hay otra verdad: el resto será pasado por el fuego.
Como había muchos itinerantes que predicaban por amor al dinero, y como los itinerantes no ganaban, la gente les daba dinero...» 

Había y hay. Que en Kikónides se sabe mucho de vivir del cuento de la itinerancia.

«Entonces San Pablo dice: "Estos predican por interés: ¡que prediquen! Estoy contento, al menos, de que se predique a Cristo, lo hagan o no por interés. De todos modos, os diré una cosa: veremos sobre qué fundamento están edificados, porque si están en Cristo, entonces la construcción se sostendrá, pero si no, ¡no! Porque nada resiste si no está edificado sobre esta piedra angular, porque todo será pasado por el fuego".»

Una vez más, el recurso a la cita falsa. En esta ocasión como preámbulo a sus verdaderas intenciones:
«Con el anuncio de Cristo, con la proclamación de Cristo, se anuncia la condena. También debo anunciar un juicio que viene sobre vosotros en este escrutinio.»
Hace un momento decía que no había juicio. O mejor dicho que Cristo no venía a juzgar, cuando la realidad es que es el único que puede juzgar. Ahora llanamente revela que su intención es usurpar el lugar del único juez.
«Porque si no estoy diciendo estupideces, si yo estoy diciendo la verdad, si Cristo es la única verdad, si esta actitud es la única verdad, entonces conviértete, hermano, porque vas muy mal, y si mañana llega el fin del mundo, atento que no te den una paliza, porque con la medida con que has medido a otros serás medido, hasta el último céntimo. Y esto es Palabra de Dios. Si por casualidad no continúas creyendo que la verdad es ese "dios" que te has construido a tu medida, de manga ancha, rollizo, con las cejas depiladas...»
Ese ídolo tragón, gandul, que nunca ha trabajado, que le encanta regalarse mariscadas con el esfuerzo de otros, que presume de jet privado…
«Que ese Dios no es la verdad. Que ese Dios no existe. Lo siento mucho por ti. El Dios que existe es el Dios que está en la Iglesia. Y Cristo le dice a su Iglesia: "Lo que ates en la tierra también será atado en el cielo". No creáis que si no dejáis pasar a un tipo, se pueda decir: Bueno...
Dios no es el de San Pedro, ni el de Kiko, ni el del otro... ¡Atención! "Lo que ates en esta tierra será atado en el cielo". Solo podéis acceder a Dios a través de la puerta de Cristo; y a Cristo se accede a través de la Iglesia que es su imagen y que es su cuerpo en la tierra.»

Y Kikónides no es la Iglesia, el CNC no es la Iglesia y su obeso gurú no tiene potestad para atar ni desatar nada.

«Nadie se puede construir un Dios a su medida, como le apetezca, bueno, malo, pequeño, grande, un poco severo... No, amigo mío. Por eso, cuando S. Pablo predica al rey Agripa, este queda aterrado, porque le predica que la verdad es lo contrario de lo que hace el rey, que siempre trata de vivir de otra manera, que ama de otra manera. No pudo seguir escuchando porque la predicación del Kerygma del cristianismo llama también la condena de nuestra vida, nos llama a dejarnos juzgar por la Cruz de Cristo, si lo miras levantado: -"Mirarán al que traspasaron" - porque hay que mirar... Haces bien en mirarlo crucificado. Cuando Moisés levanta la serpiente en el desierto, ordena a todos que lo miren. Sabemos que en el cristianismo, lo dice San Juan: "mirarán a quien traspasaron". Hay que mirar hacia este Cristo. Por esto nos gusta tener un Cristo en la iglesia. Se debe mirar y contemplarlo: ver que esta imagen es la imagen de la verdad, una imagen de Dios, del amor que Dios ha tenido por ti.»

¿Por eso les gusta esconder la cruz cuando agasajan a los queridos hermanos judñios? ¿Para que no miren, no vean y no se conviertan?
«Pero te das cuenta de que no puedes imitar esa imagen, que eres absolutamente lo opuesto a ella; que realmente no puedes amar así y que Dios te lo hace ver constantemente en la comunidad.»

Pues si diosito sólo te lo hace ver en la comunidad y no en la vida real: con la familia, con los compañeros, en el trabajo, en el supermercado, en el atasco, practicando algún deporte... entonces te aconsejo que dejes esa nefasta comunidad que no es para ti y no te preocupes en lo más mínimo. La vida es mucho más que la comunidad.
«No amas así y al mismo tiempo ni siquiera puedes remediarlo con el esfuerzo. Nadie puede ser el Siervo de Yahvé simplemente porque decide serlo. Lo primero es dejarse juzgar por este Cristo y reconocer verdaderamente que sois pecadores, es decir, dejarse sumergir en esta cruz de Jesús; entonces apoyándoos en este Jesús que ha sido rescatado de la muerte y resucitado, que ha sido constituido Señor, Kyrios, Sumo Sacerdote que intercede por nosotros y al que podemos orar, en el que podemos pedir al Padre en su Nombre, una nueva conciencia. San Pedro dice que el Bautismo no es lavar la suciedad del cuerpo, sino entrar en el agua invocando el poder de Dios que ha sido dado a Jesús, pidiéndole a Dios un nuevo ser, una nueva naturaleza. Y esta nueva naturaleza viene de lo alto.»
 

miércoles, 17 de enero de 2018

Falacia de la comunidad abierta




Buscando otra cosa me he encontrado con uno de esos cuentecitos que de vez en cuando les gusta propalar a los catecúmenos, tal vez con la esperanza de que alguien se lo crea, ya que el cuento que cuentan, pese a ser irreal es lo que debería ser normal.



En esta ocasión el cuento contado es que los catecúmenos son superacogedores y que sus celebraciones están abiertas a todo el que quiera.

Lo cual es rigurosamente falso. Pero a quien no les conozca le parecerá normal que aseguren que en una celebración en la que presuntamente se lleva a cabo la liturgia de la Iglesia católica pueda entrar y participar el que quiera, pues la liturgia de la Iglesia es así.

Pero el Camino no es así. Para nada.

Oídos "adultísimos"
Por eso no se admiten testigos en las ‘ukas’ pascuales de los tunicados, con sus chupitos melosos y sus cantos reservados sólo para los oídos adultos en el kikismo.

Por eso tampoco se admiten visitas ni testigos en esas cosas que hacen en mitad de la semana, que según ellos también es una liturgia, por más que no lo sea.

La realidad es que miden con cuidado para dejar ver lo menos posible. Por eso, casi ninguna parroquia anuncia las  ‘ukas’ en los carteles anunciadores de los horarios de las distintas celebraciones; porque si no se sabe lo que hay, es más difícil que nadie de fuera acuda a “sus” cosas; supongo que también por eso prefieren celebrar las ‘ukas’ en los garajes o en salas multifunción antes que en un templo de verdad.

En donde yo estoy, sólo se usa el templo cuando por falta de sacerdotes celebran juntas varias comunidades; lo que es bastante usual, en realidad. Y como la ‘uka’ no se anuncia y además da comienzo tres cuartos de hora después del horario previsto, es decir, bastante después de la hora de cierre de la parroquia, no sucede prácticamente nunca que entre a la misma alguien ajeno al CNC. Hay que estar en el ajo para saber que tras las puertas cerradas a cal y canto (porque se cierran), fuera del horario de los oficios, hay algo. Quien lo sabe, según llega con el retraso previsto (como 40 o 45 minutos tarde) sabe que tiene que hacer una llamada perdida al hostiario de la comunidad para que alguien acuda a abrir la puerta cerrada para todos los demás. Los ajenos no suelen tener grabado el móvil del hostiario para conseguir que se les abra la puerta.

Las túnicas no son para que las vean los de fuera
Pero aun así alguna vez ha pasado que justo están entrado Zutanito y Merenganita con sus ocho retoños y les ven entrar una pareja que pasa por allí y preguntan si hay misa. La verdad, hay que tener valor para entrar en un edificio tenebroso, alumbrados por móviles y rodeados de una patulea de chicos hoscos. Pero alguno, alguna vez, ha entrado.

En ese caso, invariablemente, a los intrusos se les conduce a la comunidad más nueva, la que menos tiempo lleve. Lo que no se hace jamás es llevarles con la primera comunidad a que presencien el canto del Credo a pleno berrido. Porque de lo que se trata es de que vean lo menos posible. 

lunes, 15 de enero de 2018

Segundo escrutinio (XXV)



«Kerigma (Insertado después de la segunda lectura de la celebración eucarística de la convivencia)
Hoy quería anunciaros a Jesucristo y lo he reservado brevemente para esta Eucaristía.»
Las instrucciones papales siempre tendrían que estar por encima de lo que quiera un seglar, por más sensibiísimo que presuma ser. Y dichas instrucciones insisten en que no está permitido introducir elementos ajenos a la liturgia de la celebración eucarística, como puedan ser “breves” rollos presuntamente kerigmáticos, el paripé del didáscalo con los niños, la sardana, la degustación de chupitos... Pero la desobediencia es marca de la kasa.
«Como veréis esta Eucaristía, esta palabra, lo que nos quiere decir el Señor en esta Eucaristía a todos: sufrir por el nombre de Jesús.
Sin duda es una gran cosa en este contexto en el que estamos viviendo, como todas las lecturas después de la vigilia de Pascua se dirigen a personas que han sido bautizados en la Vigilia Pascual, para adultos. Entonces todo se basa en esto: vivir la figura del siervo  de Yahvé. Todo el camino catecumenal te ha traído a esto, a esta nueva condición humana. Constantemente San Pedro, cada domingo, lo recuerda. Va dando consejos que ya se pueden realizar porque en nosotros ya está presente la condición humana por la que es Cristo quien vive en nosotros, que nos ha despojado del hombre de la carne, del hombre orgulloso, del hombre soberbio y nos ha dado su Espíritu: ha creado en nosotros una nueva naturaleza.
Esto es algo muy importante y quiero anunciártelo: el Señor quiere hacer en nosotros una nueva naturaleza, como dije ayer. Todos tenemos una naturaleza, un ser, el ser del hombre; no somos solo una máquina que necesita comer para funcionar, que tiene una bomba llamada corazón y que te hace caminar con los pies. Si le falta la mente puede funcionar vegetativamente, sin duda, pero no es suficiente. El hombre es algo más: no es solo un cuerpo. Es algo más, ¿verdad? El otro día, un joven en una comunidad decía: "Quiero ser". Ser. ¿Qué es ser? Hoy ser es: ser amado. El chico dijo esto porque no era nadie, porque no había terminado los estudios, porque no había llegado a ser alguien, porque todavía no era nadie en la vida... Todos los pueblos primitivos tienen ritos de iniciación. Un niño para pasar de adolescente a adulto debe pasar por una serie de pruebas; por ejemplo, tiene que ir al bosque y pasar cinco días cazando solo. El niño tiene miedo de la vida, por eso los jóvenes corren el riesgo de refugiarse tras las faldas de la madre y permanecer infantilizados; por esta razón, la sociedad trata de ayudarle con estos ritos de iniciación que le hacen adulto.»

Tras la pullita a las madres infantilizadoras, lo que subyace es que el CNC impone un rito de iniciación para hacer kikozombis so prestexto de hacer adultos: el eskruticidio.

«Después de cazar un águila o de estar solo durante cinco días en el bosque, entonces se le considera adulto. Incluso los chicos de hoy necesitan demostrarse que son mayores haciendo autoestop: necesitan superar los temores que tienen ante la vida, deben superarse a sí mismos, los miedos que tienen ante el trabajo. La sociedad moderna, aunque parezca que estamos muy lejos del hombre primitivo, no lo estamos tanto, también tenemos un rito. Por esto se exige que estudies, que trabajes, que te construyas un futuro, solo, o no te aman. Entonces te hacen un chantaje emocional: si no lo haces así, no te aman, entonces tú: "no eres". Ningún hombre es considerado si la sociedad no le da un documento de ciudadanía, si no le dice: "Tú eres".»

Otra kikotontería, porque no me suena ninguna sociedad en la que no se inscriba a los recién nacidos, sin exigirles previamente estudios ni trabajo ni "chorreces".
«Lo tremendo es que todos nosotros, y lo veremos en el escrutinio que haremos, tenemos un ser que nos ha sido dado por otros: por la familia, por la sociedad. Tenemos un ser, podemos decir, familiar, un ser social, un ser político interno e incluso un ser religioso que puede ser completamente deforme y servir solo como guinda en todo este ser social y cultural; y que no tiene nada que ver con el cristianismo.»
Algunos tienen un ser kikomenal que es completamente deforme y que nada tiene que ver con el Cristianismo, pero los pobres no lo saben.
«Este ser que la sociedad te ha dado es un ser en el que la figura de Cristo, el Siervo sufriente, es un escándalo. ¡Esto no puede ser! ¡No se puede tolerar! Esto es anarquía! Entonces imagina el problema que tenemos. Tienes una naturaleza que siempre ha rechazado esta piedra angular así como el mundo la rechaza. Veremos cómo en el Evangelio Jesús dirá: "No ruego por el mundo, Yo los he sacado del mundo".»
De nuevo una cita falsa (no es eso lo que dice en Jn 17, 9) para apoyar una película que no se sostiene. Porque la sociedad a la que se dirige este tostón ha sido educada en la tradición cristiana desde su tierna infancia. Y desde su tierna infancia han sido parroquianos sin escandalizarse del Siervo.
«No puede orar por el mundo porque el mundo ha rechazado a Jesús, porque el mundo no puede soportar a Jesús, nunca puede soportarlo. Nunca el mundo ha soportado a quien no estudia, que es inútil, que no trabaja, que por cualquier razón es inferior, que no tiene dinero, que es sucio, que vive entre los gitanos. Nunca, de ningún modo, el mundo ha podido soportar esta imagen, en cualquier parte y en sus muchos aspectos de inferioridad, de ser pequeño, de hacerse el último, no puede soportarlo.»
Imagino que en el apocalíptico mundo de Kikónides, donde no se soportan tales cosas, no existirán las ONG, y si alguno tuviese la ocurrencia de dedicarse a los pequeños, le encerrarán en un psiquiátrico, porque como no lo pueden soportar…
«Y ninguno de vosotros, nunca en la vida, ha querido ser el último en algo; siempre debes ser el primero en todo, tener todo el dinero que se pueda, tener trabajo, poseer una serie de cosas. Y no puedes soportar la idea de ser el último. Esto proviene de ser lo que el mundo, la sociedad, os ha dado a cada uno de vosotros. Este ser que os ha dado no puede amar al enemigo, porque la sociedad y el mundo no te han amado cuando eras malo, cuando no sabías trabajar, cuando no tenías valor. El mundo nunca te ha amado así. De hecho, a vosotros os han dado un ser que en definitiva os ha obligado a crearos un lugar al sol, a labraros un futuro, a ser capaces de ganar dinero. Entonces, como nadie os ha amado cuando erais inferiores, no podéis amar lo que es inferior; a quien te roba. Porque tienes una naturaleza interna que te ha creado el mundo, que te ha sido dada.»
Resumo el rollo: eso de que el ser humano es libre será en otro sitio, pero no en Kikónides donde los pobres kikotizados son deformados por la kikótica sociedad que les incapacita para amar al prójimo y les hace adictos al trabajo y al dinero.
«El amor no surge espontáneamente: debe ser recibido. Hemos recibido el ser cuando hemos sido amados.»
Falso. Va de listo y no tiene ni idea de lo que es el amor de una madre o de un padre por sus hijos.
«Cristo vino a mostrarle al mundo cómo este ser, que nos ha dado la sociedad, se deteriora por el poder del pecado. Es un ser que está a merced del pecado, del mal. Es el pecado original. Y está debilitado hasta el punto de que el pecado, con todo  su poder, el maligno con toda su fuerza, domina sobre él, le gobierna. ¿Por qué? Porque este ser que tenemos es tan débil que debe ser amado continuamente. Vivir significa ser amado. Y entonces, tratando de ser amado, se vende a los ídolos del mundo. No soporta no ser amado y usa tácticas de violencia.
No quiero ahora contarte todo esto. Sólo os diré una cosa: que os anuncio hoy una buena noticia, y es que Dios a este pobre desgraciado que mataron en Jerusalén en una cruz, Dios le resucitó y lo ha constituido Señor y Kyrios y lo ha elevado por encima de todo poder, de todo principado, de toda virtud y de toda dominación. No hay otro nombre en la tierra en el que el hombre pueda tener una vida auténtica, vida eterna. ¿A ti no te importa la vida después de esta vida? ¿Por qué me lo cuentas? Muy bien, muérete como un perro. ¿A mí qué me importa?
Pero para aquel a quien realmente le importa, para los que están preocupados por lo que es la vida, cómo debemos vivirla, que nos morimos, es una buena noticia para él que Dios haya constituido juez y salvador a este Jesús. Lo ha puesto como piedra angular, sobre la cual podemos construir un nuevo edificio. Sin embargo, para que Cristo pueda construir un nuevo edificio, necesita que nosotros antes nos veamos sumidos en su cruz, juzgados por su Cruz; experimentar la crucifixión en nosotros mismos. ¿Y qué significa esto? Significa que Jesús, con su muerte en cruz, denuncia realmente que tu vida está totalmente equivocada, que caminas con una vida que da la espalda a la verdad, porque tú crees que la verdad es lo que siempre has pensado.»
Pero no te preocupes, la ingesta continua de kikotina te hará pensar todo lo contrario, por más que tus sentidos te digan que es mentira lo que te venden.
«Pero el hecho es que yo vengo, de parte de Dios, para decirte que la verdad no es lo que piensas, que la verdad se llama Jesús de Nazaret en la cruz.»
¡Cómo les gusta usar el nombre de Dios en vano a los falsos profetas!

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